El mercado bursátil global perdió 3.2 billones de dólares de valor en solo cuatro días, desencadenado por una escalada militar en Medio Oriente que detuvo las operaciones en la Bolsa de Corea del Sur. La tensión geopolítica, derivada de ataques intensificados a líderes iraníes y amenazas sobre el Estrecho de Ormuz, provocó que los índices Kospi y Kosdaq cayeran más del 10%, activando los mecanismos de interrupción de operaciones y deteniendo el comercio el miércoles. Esta es la sesión más devastadora para la economía surcoreana desde agosto de 2024.

El impacto de la crisis energética en Asia

La razón central de este pánico es la dependencia energética de la región. Corea del Sur importa el 94% de su petróleo, de los cuales el 75% proviene de Oriente Medio. Ante la amenaza de un cierre del Estrecho de Ormuz, los inversores liquidaron masivamente activos de riesgo. El precio del crudo Brent se disparó un 14% hasta alcanzar 82 dólares por barril, mientras que el crudo WTI saltó un 12% hasta los 75 dólares por barril desde los ataques aéreos iniciados el 28 de febrero.

El contagio no se limitó a Seúl. La bolsa de Japón registró caídas cercanas al 4% en sus índices Nikkei y Topix. En Hong Kong, el índice Hang Seng retrocedió un 3%, y el índice compuesto de Shanghai en China cayó un 1.3%. La región más afectada, además de Corea, fue Tailandia, que también depende de importaciones de petróleo de Oriente Medio y vio su bolsa deslizarse un 7.8% en la misma sesión.

Repercusiones para el inversor latinoamericano

Para el inversor en América Latina, este escenario representa una amenaza directa a la estabilidad de las monedas y la inflación importada. Con el precio del petróleo disparándose, el costo de los combustibles y los fletes de transporte se incrementará rápidamente. En México, donde el peso mexicano cotiza a 17.65 por dólar, cualquier shock en los precios energéticos globales presiona la balanza comercial y puede debilitar la moneda local frente al dólar. En Argentina, con una tasa de cambio de 1,452 pesos por dólar, la volatilidad externa se traduce en mayor incertidumbre para el control de precios internos.

La caída de los mercados globales también afecta la percepción de riesgo de los activos emergentes. El índice DAX en Europa cayó un 3.4%, y el S&P 500 en Estados Unidos registró una baja del 0.9%. Cuando los inversores institucionales buscan refugio ante una crisis que el investigador de cripto SungHoon Lee califica como el peor choque geopolítico desde 1973, suelen retirar capital de mercados emergentes para buscar activos refugio tradicionales, lo que genera presión de salida de capitales en la región.

El rol de las criptomonedas en la crisis

Aunque el mercado de criptoactivos ha perdido un 21% de su valor acumulado en lo que va del año, la reacción inmediata ante este shock ha sido mucho más contenida que en las bolsas tradicionales. La capitalización total de los activos digitales cayó solo un 0.5% durante el día, ubicándose en 2.39 billones de dólares. Esto sugiere que, en medio del caos, los inversores no han corrido masivamente hacia las criptomonedas como refugio inmediato, ni han liquidado posiciones de manera tan agresiva como en las acciones de tecnología o energía.

El director ejecutivo de Bianco Research, Jim Bianco, señaló que la pánico en Corea es comprensible dada su dependencia de la energía, pero la volatilidad extrema en los mercados tradicionales contrasta con la relativa estabilidad de los activos digitales en esta fase inicial. Sin embargo, la evaporación de 3.2 billones de dólares en valor bursátil global indica que la incertidumbre persistirá. Si la escalada militar continúa y el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado, la presión inflacionaria global podría forzar a los bancos centrales a mantener tasas de interés altas, lo que seguiría siendo un viento en contra para cualquier activo de riesgo, incluidas las criptomonedas, en el corto plazo.

Fuente: CoinTelegraph | Análisis por Rumour Team