El Estrecho de Ormuz, vía que transporta aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, enfrenta una curtailment significativa del tráfico de petroleros tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta interrupción en el flujo logístico eleva las probabilidades de que el precio del crudo supere los $100 por barril, una cifra que los líderes regionales han calificado explícitamente como un peligro claro y presente para la estabilidad económica global.

La interrupción logística y la incapacidad de respuesta inmediata

La escalada de tensiones en Oriente Medio ha trascendido el ámbito político para convertirse en una crisis de suministro tangible. Los ataques, que han infligido pérdidas reportadas al liderazgo iraní incluyendo al Líder Supremo Ali Khamenei, han provocado que Irán responda con ataques a bases estadounidenses y objetivos de alto perfil en el Golfo. La consecuencia directa es la reducción drástica del tráfico de tanqueros en el estrecho, un punto de estrangulamiento crítico.

Helima Croft, estratega de RBC, advierte que incluso sin un cierre formal del estrecho, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) posee herramientas efectivas para perturbar los flujos. La estrategia podría implicar el despliegue de lanchas rápidas, minas, drones y misiles para disuadir a las aseguradoras y empresas navieras de operar en la zona hasta que cese la hostilidad. Esto genera un riesgo de mercado que no depende de la destrucción física de la infraestructura, sino del miedo que paraliza la actividad comercial.

El límite de la oferta: OPEC+ y la capacidad de reserva

La capacidad del mercado para absorber este shock es limitada debido a la saturación actual de la producción. La mayoría de los productores de OPEC+ ya operan cerca de su máximo output, lo que elimina el colchón de oferta que normalmente estabiliza los precios. La única fuente de alivio significativo recae en Arabia Saudita, el principal titular de capacidad de reserva significativa.

David May, estratega de HSBC, señala una restrucción clave: aunque la capacidad de reserva en el Golfo Pérsico es significativa, no sería accesible si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado. El transporte es el cuello de botella, no solo la extracción. Incluso si Arabia Saudita inyecta barriles adicionales, estos no llegarán al mercado si las rutas marítimas clave son inoperables. Josh Silverstein, analista de crudo de UBS, sugiere que los precios más altos podrían eventualmente estimular una oferta adicional no-OPEC, pero advierte que tales volúmenes tardarían en materializarse, dejando un vacío de oferta en el corto plazo.

Impacto directo para el inversor latinoamericano

Para el inversor en México, Argentina y Colombia, la amenaza de un petróleo a $100 por barril no es un ejercicio teórico, sino una variable macroeconómica que afecta directamente la cotización de sus monedas. Con el tipo de cambio actual en 1 USD = 17.22 MXN, 1 USD = 1452 ARS y 1 USD = 3698 COP, una subida sostenida del crudo tiene efectos de contagio inmediatos.

En México, como productor y consumidor neto de energía, un precio del crudo superior a los $100 podría mejorar los términos de intercambio a corto plazo, pero el costo de la gasolina y la inflación importada para la industria local se dispararían. En Argentina y Colombia, la dependencia de la importación de combustibles o la volatilidad en los ingresos fiscales por exportación de hidrocarburos se vuelve crítica. Los líderes regionales ya han advertido a la administración de Washington sobre los riesgos de contagio, señalando que el precio de $100/bbl es un peligro inminente. Si el conflicto se extiende más allá de unos pocos días y la IRGC persigue una estrategia de supervivencia, los mercados financieros latinos podrían sufrir una revaluación de sus activos de riesgo frente al dólar, dado que la inflación importada de energía presionaría las balanzas comerciales de la región.

Horizonte temporal y proyecciones estratégicas

Los estrategas de mercado ven actualmente un impacto temporal en los precios del petróleo, asumiendo que la escalada no se prolonga. Sin embargo, la incertidumbre persiste. La pregunta central no es si la oferta puede aumentar, sino si la infraestructura logística puede operar. Si el conflicto se extiende más allá de unos pocos días, la probabilidad de que el precio del crudo se mueva materialmente al alza es alta, según la evaluación de Croft.

La estrategia militar basada únicamente en el poder aéreo para lograr cambios de régimen es cuestionada por algunos planificadores militares, lo que sugiere que la escalada podría ser más prolongada de lo que los mercados anticipan. Mientras tanto, la incertidumbre sobre el flujo de 20% del suministro global mantiene a los mercados en alerta máxima, con el riesgo de que una interrupción de días se convierta en una disrupción de semanas o meses, con implicaciones profundas para la estabilidad de las economías latinoamericanas.

Fuente: Investing.com | Análisis por Rumour Team